El Resplandor: la importancia de la banda sonora.
03/23/13
Cine / Sin categoría

Tanto si eres cinéfilo como si no, no se te olvidará jamás la primera vez que ves la película El Resplandor de Stanley Kubrick. El miedo, la agonía de los personajes y la inquietud se va apoderando de ti de una forma única, algo que las películas actuales no consiguen. Si no la has visto aún, este es el momento de hacerlo. Se ha analizado desde muchos puntos de vista el porqué de esa sensación, y nosotros no hemos querido ser menos y, como es obvio, lo hemos hecho desde nuestro punto de vista. La música, en este caso representada por la banda sonora.

A raíz de unos trabajos que hemos debido realizar para medios audiovisuales (composición principalmente), nos hemos debido sumergir en el análisis de la imagen y la justificación de la música a utilizar.

Parece evidente que la música debe acompañar a la imagen, esto es, una imagen violenta va acompañada de una música violenta, y una escena de paz está asociada a una música reposada, tranquila, que apoye a las imágenes en intención. Esto ha sido múltiples veces ignorado por los directores, que han querido darle una profundidad diferente a sus películas y utilizar la música como contrapunto de la imagen. Quentin Tarantino es un claro ejemplo de ello en la escena de Reservoir Dogs en la que uno de los atracadores le corta una oreja a un policía; la escena es violenta pero la música es “Stuck in the Middle With You” muy divertida y alegre.

Pero Tarantino no ha sido el único ni el primero en utilizarlo. El primer ejemplo lo tenemos en la película The Ghost Ship allá por 1943, donde se produce un asesinato bajo el más estricto silencio (un personaje es mudo, otro está amordazado y otro no puede hablar para que no le descubran), pero de fondo se escucha una canción de marineros.

http://www.youtube.com/watch?v=ih275riTaDo

Otro ejemplo más reciente lo tenemos en la española Rec3-Génesis, donde una novia asesina a zombis con una sierra eléctrica mientras suena “Eloise” de Tino Casal. En fin, mayor contraste imposible…

En cambio, en el Resplandor nos encontramos con composiciones de Ligeti, Penderecki y Bartok, toda ella muy bien elegida para crear una sensación creciente de opresión en el espectador. Música en relación con la imagen, grandes espacios vacíos y soledad. No obstante, hemos puesto en marcha un experimento: en la escena inicial de la película (con grandes paisajes de la Montañas Rocosas estadounidenses que te sitúan en un marco lejano y solitario) hemos puesto una música que no tiene nada que ver con el Dies Irae original que eligió Kubrick, una música tenebrosa y lúgubre, sino que hemos probado con El Cisne de “El Carnaval de los Animales” de Saint-Säens. A continuación hemos montado las imágenes con el audio origina para que comparéis.

¿El resultado? Mejor que lo veáis.

Está claro que la elección de la música es algo imprescindible para conseguir el efecto que buscamos, tanto para un vídeo, una película como para un videocurrículum. Si Kubrik hubiese utilizado la música de Saint-Säens, sin duda más bella, no habría causado el mismo efecto.

 

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